14 de abril de 2009

Síndrome de Asperger y empatía


Pedro Alba, presidente de la Asociación Asperger de Cádiz

Publicado en Diario de Jerez el día 14/4/2009

http://www.diariodejerez.es/article/opinion/398941/sindrome/asperger/y/empatia.html


Profesores de colegios e institutos conocen el caso del chico que está solo en los recreos, que tiene una forma de hablar un tanto pedante, que es bastante torpe en las clases de educación física y al que solo le gusta hablar de un tema que le absorbe y del que sabe más que nadie.

Muchos de estos chicos padecen síndrome de Asperger, un trastorno del desarrollo neurológico que suele incluirse dentro del grupo de Trastornos del Espectro Autista, pero que es más fácil de entender si decimos que es un trastorno de la empatía, la capacidad que tienen la mayor parte de las personas de ponerse en el lugar del otro, y que nos permite, a través del tono de voz, gestos o expresiones corporales, conocer el estado de ánimo de otras personas.

Las personas con síndrome de Asperger y otros trastornos afines no adquieren de forma adecuada estas capacidades empáticas, y viven en un mundo incomprensible para ellos, malinterpretando continuamente las reacciones de los demás. Quieren tener amigos y agradar, pero ignoran como hacerlo, siendo calificados repetidamente como “maleducados”, “antipáticos”, “malcriados”, etc. Con frecuencia padecen depresión, aislamiento y marginación social.

Las personas con Asperger requieren comprensión de su problema y una intervención específica que les enseñe a interpretar el mundo social que les rodea: a hablar escuchando a los demás, a mirar a los otros, a interpretar sus gestos, a captar las ironías... Así podrán disponer de estrategias sociales que les permitan desarrollarse de forma aceptable en sus entornos familiar, educativo y laboral.

Hasta fechas recientes, tanto el colectivo educativo como el sanitario desconocían en la práctica la existencia de este problema. En la actualidad, una mejor formación hace que la detección se haga de forma más precoz, y que los centros educativos, instituciones sanitarias y asociaciones de familiares puedan actuar con medidas más efectivas, mejorando de forma espectacular la calidad de vida de las personas afectas.